Si hay una tradición que define la esencia de Bilbao, es el arte del txikiteo y los pintxos. Recorrer las Siete Calles (el Casco Viejo) saltando de barra en barra no es solo una forma de comer; es la manera en la que los bilbaínos socializan, celebran y disfrutan de la vida.
Es muy habitual que las rutas de pintxos se centren toda su atención en la Plaza Nueva. Y aunque es una parada obligatoria, la esencia de Bilbao, dónde realmente los locales encuentran sus favoritos, la podrás encontrar si te pierdes por el laberinto de calles que la rodean, por eso, hemos preparado una ruta gastronómica completa para que disfrutes de la cocina vasca auténtica en miniatura, recorriendo tanto los clásicos,como una buena gilda, como los rincones históricos que se esconden en pleno centro de Bilbao.
Pero antes de empezar, un consejo basado en nuestra experiencia, las calles del Casco Viejo y las maletas por lo general no se llevan bien, además si quieres dejar a salvo tus pertenencias sin duda, tienes que buscar una opción para guardar tu equipaje en pleno centro de Bilbao.
En Lock here now contamos con unas consignas en el centro de Bilbao, en plena calle Banco España 1. Con las manos libres y tu equipaje bien seguro en nuestras taquillas automáticas, la experiencia cambia por completo y podrás disfrutar con plena tranquilidad de la ruta gastronómica por Bilbao.
¿Dónde empezar la ruta de pintxos?
No podía ser en otro punto, que, en el pleno centro de Bilbao, la Plaza Nueva es un excelente lugar para abrir el apetito y contemplar el ambiente bajo sus arcos históricos. Aquí, la evolución del pintxo es evidente: de la sencilla rebanada de pan con tortilla a auténticas obras de vanguardia.
- Gure Toki: Un imprescindible para los amantes de la cocina en miniatura más moderna. Su pintxo de huevo mollet y la sopa de Idiazabal con hongos y huevo de codorniz son creaciones que no se olvidan fácilmente.
- Sorginzulo: Perfecto para los sabores de siempre ejecutados a la perfección. Si buscas unas buenas rabas o unas croquetas de jamón que se deshacen en la boca, este es tu lugar.
- Víctor Montes: Un clásico reconocible por su imponente fachada de ultramarinos. Su barra alterna tradición y creatividad, destacando su macaron dorado relleno de foie.
Como curiosidad… ¿Sabías que los pintxos nacieron como una pequeña cortesía para acompañar el vino y evitar que subiera demasiado rápido a la cabeza? Lo que empezó como un trozo de pan con anchoa sujeto con un palillo, es hoy un referente gastronómico mundial que hace que miles de turistas nos visiten para probarlo de primera mano.
La ruta menos típica por las siete calles
Una vez calentados los motores, es hora de salir de la plaza y perderse por las calles vecinas. Aquí es donde se respira la historia de Bilbao y donde se encuentran algunas de las tabernas más auténticas.
Calle Santa María: Entre tradición y modernidad
En esta animada calle encontramos opciones que contrastan a la perfección, empezando por el Bar Santamaría (Santa María, 18), la decoración te transporta a los años 60. Su gran estrella es el pintxo de foie con compota de manzana, que se sirve caliente y recién hecho tras pedirlo en la barra. Justo en la misma calle, para quienes prefieren la vanguardia, el Irrintzi (Santa María, 8) ofrece combinaciones más atrevidas y modernas que cambian constantemente y su barra de pintxos a diario te dejará boquiabierto.
Calle Pelota: El refugio de lo auténtico
La Taberna Basaras (Pelota, 2) es uno de esos locales que mantienen el espíritu del Bilbao más clásico. Es una parada obligatoria para degustar la trainera de anchoa. Además, es el lugar ideal para probar un verdadero emblema local: el grillo.
¿Qué es un «Grillo» bilbaíno? |
A pesar de su nombre, no tiene nada que ver con insectos. Es uno de los pintxos más antiguos y humildes de la ciudad: un trozo de patata cocida, una hoja de lechuga y un trozo de cebolla, aliñados generosamente con aceite de oliva, vinagre y sal. Sencillez absoluta y un sabor refrescante. |
Calle Iturribide: Sabores con historia y contrastes
Caminando hacia la zona de Iturribide, la oferta se vuelve aún más singular, y es un gran desconocido entre los turistas. En el Melilla y Fez (Iturribide, 7), la tradición vasca hace un guiño al sur. Está reconocido como el primer bar en servir pinchos morunos en Bilbao. Elaborados con cordero y un marinado secreto que incluye un ligero toque picante, son toda una institución.
A pocos pasos se encuentra el Bar Fermín (Iturribide, 4), el reino indiscutible del bacalao. Aunque lo preparan de múltiples formas, su bacalao al pil-pil es un pedazo de historia servido en un plato pequeño.
Calle Somera: El ambiente más local, sobretodo en el pintxopote
No podíamos dejar fuera la calle Somera, una de las más transitadas por los propios bilbaínos. Aquí se encuentra el Motrikes (Somera, 41). Solo necesitas acercarte a la puerta para oler su especialidad: los champiñones a la plancha con su famosa salsa secretan ligeramente picante. Es un bocado caliente, rápido e inolvidable. Si te cuadra esta ruta con un jueves tarde, podrás vivir en tu propia piel lo que es un pintxopote, donde con un precio único podrás disfrutar de consumición y pintxo, y así vas cenado a tu alojamiento.
Manual de supervivencia para ir de Pintxos
Si es tu primera vez en la ciudad, te vendrá bien conocer los códigos no escritos del txikiteo más auténtico:
- No todos los pintxos están en la barra. Los mejores suelen ser los calientes (como el foie, los champiñones o el txangurro), que se piden directamente al camarero para que salgan recién hechos de la cocina, suelen anunciarse por el local, antes de decidir investiga.
- La filosofía no es llenar un plato enorme en un solo bar y sentarse. La tradición dicta comer uno o dos pintxos, tomar un zurito (corto de cerveza) o un txakoli, y cambiar al siguiente local.
- Si hay mucha gente y no sabes qué pedir, pregunta cuál es la especialidad de la casa, déjate guiar. Cada taberna suele destacar por una elaboración concreta.
El verdadero sabor de Bilbao
Recorrer las Siete Calles de pintxo en pintxo es, sin duda, llevarse consigo la esencia más auténtica de la cultura bilbaína. Como habrás podido comprobar, la gastronomía en esta ciudad es mucho más que alimentarse; es una tradición social, una manera de descubrir la historia en cada esquina y de disfrutar plenamente del momento.
Para que esta inmersión gastronómica resulte inmejorable, la comodidad es un factor clave. Moverse por los callejones empedrados, hacerse un hueco en las concurridas barras y sostener la bebida mientras se degusta cada elaboración exige agilidad. Por ello, la decisión más inteligente antes de comenzar el itinerario es dejar el equipaje a buen recaudo en las taquillas para guardar maletas, totalmente automáticas de Lock Here Now.
Libérate del peso innecesario y permite que tu única preocupación sea elegir entre la tradición de un bacalao al pil-pil o la innovación de un pintxo de vanguardia. Bilbao te espera con las barras repletas y el mejor ambiente para ofrecerte una jornada inolvidable.
¡Que aproveche!


