Descubre los secretos del Jardín del Turia

Valencia tiene el privilegio de contar con el mayor parque urbano de toda España y ya sabemos miles de opciones  en la ciudad en nuestra guía para conocer Valencia que hicimos hace unas semanas. 

Lo que hace décadas era el lecho de un río, hoy es una inmensa cinta verde de nueve kilómetros que cruza la ciudad de un extremo a otro. Tras la trágica riada de 1957, se decidió desviar el cauce del agua para proteger a los ciudadanos, regalando a Valencia un espacio de 110 hectáreas que se ha convertido en el epicentro de la vida al aire libre.

Caminar, pedalear o simplemente relajarse en este oasis es una experiencia obligatoria, pero hacerlo cargando con maletas o mochilas pesadas resulta agotador. Para moverte con total libertad, lo más inteligente es dejar tu equipaje a buen recaudo. Tienes a tu disposición dos puntos para guardar tu equipaje en Valencia perfectos para iniciar tu ruta: uno en la C/ de Bailèn, 36 (en el barrio de Extramurs) y otro en la C. de la Linterna, 28 (en el corazón de Ciutat Vella).

Un paseo lleno de contrastes

El diseño de este inmenso jardín no es uniforme. A medida que avanzas, el paisaje cambia por completo, pasando de bosques frondosos a diseños geométricos y arquitectura de vanguardia.

El lado más salvaje del jardín

El recorrido comienza en el extremo oeste, en el Parque de Cabecera. Es una zona dominada por un gran lago donde se puede navegar en pequeñas barcas y extensas praderas ideales para organizar un pícnic. Justo aquí se encuentra el acceso al famoso Bioparc, un espacio que recrea fielmente la sabana africana.
A medida que te adentras en los primeros kilómetros del parque, el diseño utiliza el agua como hilo conductor, recordando el pasado fluvial de la zona. Poco después, el paisaje se transforma en un auténtico bosque urbano. Lejos de la simetría tradicional, esta área te sumerge entre senderos curvos, colinas artificiales y una vegetación típica del Mediterráneo, con pinos carrascos, olivos y algarrobos que te hacen olvidar que estás en el centro de una gran ciudad.

Conforme te acercas al centro de Valencia, el jardín se convierte en un foso verde rodeado de patrimonio histórico.

El parque está cruzado por 18 puentes de distintas épocas. Pasarás bajo estructuras góticas del siglo XV, como el Puente de la Trinidad, o construcciones del siglo XVI como el Puente del Real y el de los Serranos. Precisamente junto a este último, asoman las imponentes Torres de Serranos, una de las antiguas puertas de la muralla medieval que protegía Valencia. Subir a ellas es una de las mejores formas de obtener una vista panorámica de todo el parque.

En esta misma zona central, a orillas del antiguo río, se sitúa el Museo de Bellas Artes. Su majestuoso edificio del siglo XVII alberga obras de Goya, Velázquez y una espectacular colección de Joaquín Sorolla. Es una parada cultural de primer nivel y, además, gratuita.

 Si sigues avanzando hacia el este, el trazado del jardín se vuelve mucho más simétrico y ordenado.

El Palau de la Música

Este tramo está presidido por el Palau de la Música, un gran edificio acristalado rodeado de estanques y fuentes que, en determinados momentos del día, ofrecen coreografías de agua y luz. Sus explanadas exteriores son el punto de encuentro favorito de patinadores y bailarines urbanos.

El gigante dormido: Parque Gulliver

A pocos metros de allí se encuentra una de las atracciones más originales de la ciudad: el Parque Gulliver. Se trata de una monumental figura de 70 metros que representa al famoso personaje del cuento de Jonathan Swift, atado al suelo por los liliputienses. Toda su ropa y su cuerpo son en realidad una red de toboganes gigantes y rampas por las que se deslizan tanto niños como adultos.

  • Un consejo práctico: Si planeas lanzarte por los toboganes, es muy recomendable llevar pantalón largo para evitar roces. El parque es gratuito, pero tiene control de aforo y su horario varía según la temporada (ininterrumpido en primavera y otoño, y con cierre a mediodía durante los meses más calurosos del verano).
El futuro en la desembocadura

El tramo final del parque desemboca en la espectacular Ciudad de las Artes y las Ciencias. El contraste es absoluto. Aquí, la vegetación se fusiona con la arquitectura futurista de Santiago Calatrava. Edificios como el Palacio de las Artes, el Museo de las Ciencias y el Hemisfèric parecen flotar sobre inmensos estanques de agua cristalina. El paseo culmina cerca del Oceanogràfic, cerrando una ruta que te lleva desde la naturaleza africana del Bioparc hasta las profundidades marinas.

Mucho más que un simple paseo por Valencia

Este espacio verde no es solo para caminar; es el principal polideportivo al aire libre de los valencianos/as.

 A lo largo del recorrido, encontarás un circuito de running perfectamente señalizado cada 100 metros. Además, el parque cuenta con carriles bici exclusivos, pistas de patinaje, zonas de calistenia, campos de fútbol, rugby, béisbol y hasta tableros de ajedrez gigante.

Y si simplemente buscas desconectar, el diseño del paisaje invita al relax. Enormes palmeras, frondosos ficus, jacarandas que tiñen el suelo de lila en primavera y rosaledas simétricas ofrecen sombras y rincones tranquilos donde leer un libro o descansar del sol mediterráneo.

Descubre el pulmón de Valencia a tu ritmo

Recorrer el antiguo cauce del río es entender la esencia de Valencia: una ciudad que supo transformar un desastre natural en su mayor tesoro urbano. Ya sea para hacer deporte, empaparte de historia en sus museos ribereños, o simplemente tumbarte en el césped a disfrutar del buen clima, este parque tiene un espacio para cada gusto.

secretos del Jardín del Turia
Scroll al inicio